jueves, 29 de diciembre de 2011

Mis deseos para 2012.


Mis deseos para 2012.
Ahora que está tan de moda las varitas mágicas, eso deseo yo una varita mágica.
Que destruya las injusticias de este mundo, que no sean unos cuantos los que manejen a su antojo los hilos de los destinos de todos nosotros, esos que crean guerras y golpes de estado a su antojo, buscando abaratar la mano de obra o simplemente los derechos para luego construir lo que ellos mismos han destruido.

Una varita que acabe con esos que extorsionan a los campamentos de refugiados cortando la ayuda humanitaria para que acepten regresar a un país donde la marginación les espera de manera segura.

Una varita mágica que regule de una vez la especulación a la que nos someten los “mercados”.

Una varita mágica para que podamos saldar la deuda contraída con los bancos con la entrega de nuestra casa.

Una varita mágica que saque toda la porquería de este país, a todos los corruptos y mangantes y los metan en una isla perdida en medio del océano.

Una varita mágica que cree empleo digno para todos.

Una varita mágica que nos haga más tolerantes y menos xenofobos.

Una varita mágica que haga a los políticos servidores públicos y no siervos del voto.

En definitiva una varita mágica que cree un mundo más justo y nos haga más felices.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Er furbo eh furbo segunda parte



El jugador que debe sentirse importante.
Muchas veces hemos apreciado como un mismo jugador, que dependiendo del entrenador que tenga tiene un mayor o menor rendimiento para el equipo.


Mi teoría es muy similar a la que muchas personas piensan, falta de confianza del entrenador sobre el jugador, que éste asimila de manera negativa para su rendimiento.


La mentalidad de éstos jugadores necesita de la confianza del entrenador y la cesión de “galones” con respecto a sus compañeros de campo, “galones” que deben ir acompañado de responsabilidades, porque si un entrenador le otorga alguna graduación y ésta no va acompañada de la confianza que debe tener cierta graduación, solamente servirá para que el entrenador se sienta justificado para sí mismo, ya que este tipo de jugador que necesita de cierto liderazgo para mejorar su rendimiento en el campo lo detecta y aún más de siente humillado, como al hambriento que le tiran unas migajas desde cierta distancia.


En mi opinión las dos salidas que le quedan al entrenador son:

El traspaso o cesión del jugador a otro club.
Confiar ciegamente en el jugador sin temor a equivocarse, como dice el refrán donde hubo retuvo.

Y otras dos salidas le quedan al jugador:

Pedir ser traspasado o cedido a otro club.
Y hacer que el entrenador recupere la confianza en él.

“ Sin duda alguna estos mismo hechos lo podemos encontrar y adaptar a muchas situaciones en la vida”