martes, 11 de mayo de 2010
La delgada línea roja

Así es como se titula una gran película ambientada en la guerra de Vietnam, Pero no voy a hablar de esa película, voy a tratar sobre otro tipo de línea. Resulta que ciertos líderes políticos, del todo vale para desgastar al adversario, cuando cruzan esa línea no se plantean si es moral, inmoral o amoral. Haciendo referencia al fútbol existe una serie de normas entre deportistas que se denomina “fairplay”, juego honesto y no limpio como se suele traducir. Donde está ese “fairplay” en política, no solo con vestirse con ropa elegante se es caballero, hay que demostrarlo sobre el terreno. Los niños que practican fútbol se les educa con ese “fairplay”, y al poco tiempo todos lo utilizan. Sin embargo en política se sobrepasa la “delgada línea roja” con cierta facilidad. En fútbol cuando un equipo no práctica un juego honesto el equipo rival deja de practicarlo, para no cambiarle el significado a la palabra honesto por tonto. En política pasa igual si no aplicas el juego honesto ya se sabe. Al final en un partido de fútbol el arbitro regula ya que los equipos han dejado de ser honestos, empiezan las amonestaciones , las pillerías y un largo etc. Que todos sabemos. En política ya sabemos los juzgados y empiezan las amonestaciones y la pillería con palabras como presunto, probable, imputados y un largo etc. Que todos sabemos. Ya está cruzada, salvese el que pueda.
Compañero

COMPAÑERO... Dicen que dijo alguien alguna vez, la historia de un pueblo se escribe en sus calles, que yo he hecho mía, Porque también alguien dijo alguna vez que las palabras no tienen dueño, porque lo que siente cada uno cuando lee un poema o alguna historia, o incluso una noticia es propio e inigualable. Es por ello que de nuestro pueblo , ya que se está empezando ha reconocer a los padres de lo que un día empezó a ser Punta Umbría, que no son ni fauna ni flora de este magnifico pueblo, testigo que debemos recoger los que hoy somos hijos de este rinconcito del atlantico, e informarnos de quien fue cada uno de ellos para poder contarle algún día a sus nietos . Lógicamente tengo que hacer referencia a mi compañero, amigo y abuelo.
Sebastián Pomares García, si hay que poner un ejemplo de cómo un hijo quiere a una madre que lo adopta, podríamos poner el tuyo con Punta umbría. Compañero, como a ti te gustaba llamar a tu gente, que tal te va, supongo que bien, ya habrás “cogio” el terreno y estaréis montando vuestra particular romería en compañía de esa gente buena que poco a poco nos vá dejando. Seguro que sabes que Punta Umbría le ha querido dar tu nombre a un rinconcto de tu romería, muy cerquita de donde pasaste muy buenos momentos en compañía de tu gente, también está muy cerca de tu casa del Rincón, donde dejaste más de una anécdota que contar. ya sé que te falta un poquito de ría y de tus “casas baratas”, pero allí no les hace falta que le rotulen una calle para recordarte, y en la ría hay un barco amarrado con tu nombre que también te lleva a tu mar. A tu amigo Enrique, que está en plena forma, le han nominado también una calle en la romería, por cierto hablando de romería abuelo, como te gustaría ver trabajar a la hermandad, como tú y tu amigo Pedro lo hacíais. Me despido sin más compañero, amigo y por supuesto abuelo. Ya ves lo que es la vida al poco tiempo de irte volviste para quedarte obteniendo así la inmortalidad a tu recuerdo.
Sebastián Pomares García, si hay que poner un ejemplo de cómo un hijo quiere a una madre que lo adopta, podríamos poner el tuyo con Punta umbría. Compañero, como a ti te gustaba llamar a tu gente, que tal te va, supongo que bien, ya habrás “cogio” el terreno y estaréis montando vuestra particular romería en compañía de esa gente buena que poco a poco nos vá dejando. Seguro que sabes que Punta Umbría le ha querido dar tu nombre a un rinconcto de tu romería, muy cerquita de donde pasaste muy buenos momentos en compañía de tu gente, también está muy cerca de tu casa del Rincón, donde dejaste más de una anécdota que contar. ya sé que te falta un poquito de ría y de tus “casas baratas”, pero allí no les hace falta que le rotulen una calle para recordarte, y en la ría hay un barco amarrado con tu nombre que también te lleva a tu mar. A tu amigo Enrique, que está en plena forma, le han nominado también una calle en la romería, por cierto hablando de romería abuelo, como te gustaría ver trabajar a la hermandad, como tú y tu amigo Pedro lo hacíais. Me despido sin más compañero, amigo y por supuesto abuelo. Ya ves lo que es la vida al poco tiempo de irte volviste para quedarte obteniendo así la inmortalidad a tu recuerdo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)